LA DESACELERACIÓN DE LA ECONOMÍA MEXICANA

 

 Todo parece indicar que los presagios de la desaceleración de la economía se cumplen. El 27 de marzo el INEGI dio a conocer los datos del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE), e informó que IGAE aumentó 2.7% durante el mes de enero del presente año respecto a igual mes de 2006, como resultado del desempeño del sector servicios, que creció en 4.3%, y del industrial, que lo hizo en 1.4%, y la caída del sector agropecuario en -6.5%, consecuencia de una menor superficie sembrada en el ciclo otoño-invierno y a la cosechada en ambos ciclos (otoño-invierno y primavera-verano), sin embargo, por lo general, debido a sus características este sector observa poco dinamismo en los primeros trimestres de cada año. 

Este indicador que marca el rumbo del desempeño de la economía, se basa en el mismo esquema conceptual y metodológico empleado en el cálculo del Producto Interno Bruto (PIB) trimestral, tiene su base fija en el año de 1993, y emplea la misma clasificación de actividades económicas y fuentes de información que cuentan con oportunidad mensual, es un indicador avanzado que permite tener una idea sobre el posible comportamiento de la economía durante el trimestre, sin embargo, solo incluye información preliminar y no la totalidad de la que se emplea para calcular el PIB trimestral. 

El crecimiento del IGAE en 2.7%, respecto al 3.3% de diciembre pasado, representa un menor desempeño de la economía, el menor índice registrado después de abril del 2006, 1.6%. En el último trimestre de ese año, el IGAE creció en promedio en 4.3%, la misma tasa del PIB trimestral publicada por INEGI, luego que en octubre lo hiciera en 5.1% y en 4.4% en noviembre; datos preliminares que pueden hacer pensar que la economía mexicana está desacelerándose, no obstante, es muy temprano aún para arriesgar esta idea, sobre todo a inicio de año cuando se produce la mayor movilidad laboral y ajustes en las empresas. 

Realmente habrá que considerar que el crecimiento en un 4.8% de la economía en el 2006, estuvo determinado por el dinamismo sostenido de las exportaciones, las que si bien en el ultimo trimestre del año crecieron en 9.3%, 1.8% menos que el tercero, al final su crecimiento anual promedió 11.2%, así como por el de la inversión, la que en el 4º trimestre de 2006 creció en 7.4% para registrar un crecimiento promedio anual del 10%, destacando el buen comportamiento de la inversión privada que lo hizo a una tasa promedio anual superior al 12%, por lo que la salud de la economía mexicana está atada a esos dos indicadores, al igual que al riesgo de un menor crecimiento de los Estados Unidos y la perdida de competitividad de las exportaciones mexicanas frente a los productos de China. 

Según datos del Bureau of Economic Analysis, Estados Unidos importo de México 57 mil 772 millones de dólares en el 4º trimestre del año 2006, 9.8% más que el mismo trimestre de 2005 y 550 millones menos que en el 2º trimestre cuando importaron 58 mil 322 millones de productos mexicanos; pero a la vez, en el 4º trimestre de ese año sus exportaciones a México llegaron a 43 mil 715 millones de dólares, con lo cual la balanza comercial siguió siendo positiva para México; no obstante, importó 93 mil 114 millones de dólares de productos chinos, 35 mil 342 millones más que de productos mexicanos y 22.8% más lo importado de China en el mismo trimestre de 2005. 

Algo positivo para México es que los precios del petróleo continúa recuperándose y el promedio de la mezcla mexicana en el año asciende a 46.67 dólares por barril, luego que en enero ésta fuera de 43.6 y en febrero de 47.7; así en este mes ha llegado a promediar 48.7 dólares por barril, arriba de los 45.6, fijados en el presupuesto de egresos de la federación. Sin embargo, las exportaciones petroleras apenas representan el 15.6% del total, en tanto que el 96.1% de las no petroleras son manufacturas, 55.2% de las cuales provienen de la industria maquiladora. 

Todo parece indicar que el fin del petróleo no está a la vuelta de la esquina, pero si el fin del petróleo barato. Los expertos trabajan sobre los posibles escenarios de una economía sin petróleo, bajo otras fuentes alternas de energía que no traben el desempeño de sus economías, solo México sigue viviendo, pensando y discutiendo como si este recurso fuera inagotable. 

Después de 150 años el norte continúa bombeando petróleo y el sur alivia su respiración con ello. Pero hoy más que nunca, el consumo mundial, las tensiones geopolíticas, hacen subir los precios del barril de petróleo en una espiral frenética que les roba el aliento a los países que tienen que comprarlo y les proporciona tranquilidad financiera a los productores por los recursos que ingresaran a sus países como México. 

Este miércoles 28 de marzo, los precios del petróleo continuaron a la alza, aumentando más de cinco dólares el barril de un momento a otro, 8.2%, gracias a los rumores de la guerra de Estados Unidos contra Irán. Mientras, algunos optimistas centran su esperanza en el desarrollo de nuevas tecnologías, en la prospección geológica y el descubrimiento de nuevos yacimientos, pese a ello, los expertos señalan que dentro de dos décadas el petróleo habrá desaparecido y con ello la geopolítica actual habrá cambiado, pese a ello países como México parecen no darse cuenta del desastre que se avecina, enfrascados en la torpe defensa de una empresa nacional que han exprimido hasta el sacio, sin hacer inversiones sustanciales en el desarrollo de fuentes alternativas de energía y con apenas reserva probadas para 9.3 ó 10.6 años a lo más. 

De este modo, hay que esperar los resultados del primer trimestre, de la economía de Estados Unidos y la nuestra, para entender cual será el posible escenario en que se desenvolverá la economía mexicana en este año, valorar el comportamiento de la economía China e India, para ver si relevan a la estadounidense absorbiendo más petróleo y materias primas. Pero lo que no se puede admitir, es usar el pretexto de la desaceleración de la economía de Estados Unidos para justificar las decisiones de política económica internas, que traban la generación de nuevos empleos y el crecimiento, sin poder frenar la corriente migratoria de mexicanos a los Estados Unidos por razones económicas. 

One Response to “LA DESACELERACIÓN DE LA ECONOMÍA MEXICANA”

  1. compositeurs 20 February 2008 at 1:06 #

    toujours interessant tes billlets :) como resultado del desempeno del sector servicios : ca m’a quelque peufait sourire :) bonne contiinuation !

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