MÉXICO Y LA INTEGRACIÓN DE AMÉRICA LATINA

 La integración de América Latina, respuesta al nuevo regionalismo comercial frente a la globalización. El 7 de junio de 1990, Estados Unidos (EEUU) propuso la « Iniciativa para las Américas », orientada a reforzar el crecimiento y la estabilidad política de América Latina, decía, ante el éxito del proceso de integración de la Unión Europea. Desde entonces, y siendo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) la punta de laza, numerosos países han ido firmando acuerdos de libre comercio bilaterales con EEUU para crear Zonas de Libre Comercio (ZLC), fragmentando con su poder económico al continente. 

Si bien desde mediados del siglo pasado la apertura comercial se volvió un dogma en América Latina, como dice Jorge Castañeda, en aquella primera oleada integracionista el libre comercio y la integración solo se resumió en siglas de instituciones y a buenas intenciones, fue la época del Sistema Económico Latino Americano (SELA), de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) y de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), surgida de los acuerdos de Montevideo, en Agosto 1980, pero nunca se materializó en la eliminación definitiva o gradual de los aranceles. El nuevo regionalismo comercial de hoy se basa en el multilateralismo comercial y en la lucha por el tamaño de los mercados. 

En realidad el libre comercio dentro, de los grandes mercados, termina beneficiando a los consumidores, los cuales pueden disfrutar de una amplia gama de productos a precios cada vez más bajos y de mejor calidad debido a la competencia, aunque en su inicio sus efectos negativos se expresan en el desempleo, como consecuencia del cierre de empresas ineficientes, lo que beneficia a las grandes empresas trasnacionales que tienen experiencia, tecnología y capital para imponerse en el mercado, como lo hace TELMEX, MERCOSUR  y México tienen unas 830 empresas trasnacionales hoy. 

En busca de la integración continental, en julio de 2002 México suscribió un Acuerdo de Complementación Económica con los Estados miembros del MERCOSUR, con el objetivo de sentar las bases para el establecimiento del libre comercio en el sector automotor y de promover la integración y complementación productiva de sus sectores automotores, cuya desgravación debe concluir en el 2007. Se incorporó al Grupo de los Tres, con Colombia y Venezuela; firmó tratados bilaterales con Chile, Bolivia, Costa Rica, Nicaragua, el Triángulo del Norte de Centroamérica, con lo cual ha tratado de demostrar su interés por América Latina, sin embargo, en los últimos años México se ha automarginado y ha perdido su reputación en América Latina, han asumir la función de “peón” de EEUU, ridiculizando a nuestro país y su neutralidad, basada en la Doctrina Estrada y los preceptos juaristas. Hoy cuando los nuevos aires de integración soplan en América Latina bien valdría la pena recuperar el tiempo perdido, salvar su dignidad, participar como protagonista en este nuevo proceso de integración, para negociar en posición de fuerza con EEUU. No hay que olvidar que el MERCOSUR se ha convertido en el tercer bloque comercial mundial y en polo de atracción de la inversión extranjera, que México y MERCOSUR suman más de 330 millones de consumidores y que el mercado de América Latina tiene un tamaño de más de 530 millones, además de la abundancia de recursos naturales y mano de obra. Esperar a que EEUU de pasos hacia la creación de un espacio económico, político y monetario común con México y Canadá, pueda llevar a nuestro país al aislamiento y a la marginación, entre un muro en el norte y un bloque comercial en el sur.

Une réponse à “MÉXICO Y LA INTEGRACIÓN DE AMÉRICA LATINA”

  1. Cambalache 26 mai 2010 à 1:35 #

    El artículo es bueno pero confunde una diferencia fundamental: el NAFTA y los tratados bilaterales son acuerdos económicos. El MERCOSUR es una INTEGRACIÓN no sólo económica, se da en todos los frentes. Los ciudadanos del MERCOSUR tenemos libre tránsito (sin necesidad de pasaporte) entre los cuatro países miembros (Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil y pronto Venezuela).
    Chile es un miembro asociado sin derecho a voto y sin representación en el Consejo del MERCOSUR. México no puede ser miembro del MERCOSUR porque tiene un tratado con otro bloque; lo que hoy tiene es un acuerdo de complementariedad únicamente.
    Los ciudadanos del MERCOSUR tenemos un pasaporte común y los sistemas educativos (universitarios en especial) se están integrando. Más aún, en materia de jubilaciones ya tenemos un convenio que nos permite trabajar en otro de los países miembros y los aportes previsionales de ese país se transfieren al país de origen.
    El MERCOSUR tiene una bandera común y la UNASUR es una ampliación de esta idea para integrar a los países andinos. México lamentablemente selló suerte con el NAFTA y los ciudadanos mexicanos fueron castigados por Canadá con la solicitud de visas para ingresar a ese país. En cambio, Brasil acaba de crear un sistema preferencial para que argentinos obtengan un tratamiento preferencial respecto de otros extranjeros para poder trabajar en Brasil. Argentina está trabajando para hacer lo mismo.
    En fin, una cosa es « INTEGRARSE » como iguales y otra es firmar tratados comerciales.

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