Segunda vuelta, único medio para legitimar las elecciones y la democracia en México

México es uno de los pocos países de América Latina donde no existe segunda vuelta


Este fin de semana se ha confirmado lo que todos sabíamos desde un inicio de las precampañas. Los precandidatos a la presidencia de México fueron confirmados en esta semana que concluyó como candidatos a las elecciones de julio de 2018, a falta de un proceso realmente democrático que hubiera ofrecido a sus militantes diferentes alternativas entre sus precandidatos.
La concertación entre la cúpula de los partidos políticos y de las coaliciones formadas rumbo a las elecciones, ha eliminado la posibilidad de disentir. Los candidatos independientes son el resultado de la falta de democracia interna en los partidos, son la expresión de la discrepancia interna y la falta de espacio dentro de sus organizaciones para llegar a acuerdos; por desgracia para la democracia los candidatos independientes no son ciudadanos sin militancia, sino militantes que han sido excluidos de sus partidos o se han excluido de sus procesos internos para nominar candidatos a las elecciones generales de 2018; basta refrescar la memoria y recordar que “El Bronco” viene del PRI y Margarita Zavala del PAN.
Sin embargo, los candidatos  independientes serán en estas elecciones sólo una opción más. Los partidos tradicionales y sus coaliciones verán en estas elecciones una nueva distribución de las preferencias de los electores, las cuales  no pondrán en riesgo sus feudos en las cámaras; no obstante, es posible que lo reñido de las campañas, todas las elecciones, planteen de nuevo la necesidad de una segunda vuelta que de credibilidad y respaldo popular a los candidatos electos.
México es uno de los pocos países de América Latina donde no existe segunda vuelta. Países como Argentina; Brasil; Chile; Colombia; Costa Rica; Cuba; Guatemala; Haití; Perú; República Dominicana; Uruguay, Bolivia; Ecuador; El Salvador; Trinidad y Tobago, son algunas de la naciones en América que tienen segunda vuelta en procesos electorales. La segunda vuelta en las elecciones da la posibilidad de legitimar los resultados electorales, les da credibilidad y permite que los gobiernos surgidos de los comicios tengan el respaldo popular de la mayoría.
En las elecciones de 2012, el presidente Enrique Peña Nieto sólo obtuvo el 38% del total de los votos de los electores; sin legitimidad y con el rechazo de la mayoría de los mexicanos ha gobernado durante estos años. México, los mexicanos, los ciudadanos en edad de ejercer su derecho al voto, merecen un espacio mayor para elegir a sus gobernantes y ejercer democráticamente su derecho a ser gobernados por aquellos candidatos que obtengan el 50%+1 de los votos.
Definitivamente, en estas elecciones el voto nulo o en blanco, sólo servirá para alimentar el viejo sistema electoral. La nueva democracia en México, sin duda alguna, será la que los ciudadanos seamos capaces de imponer y defender; el voto nulo no puede contribuir a ampliar los cauces democráticos en nuestro país, pero si a perpetuar el viejo sistema, donde entre menos voten mejor; o mejor dicho, entre más voten para un partido “que ya saben quién” y menos para los que “ya saben quién”, será mejor.
En todo caso, si hubiera una segunda vuelta México podría tener un mejor gobierno que gozara del respaldo popular. Sin duda, el voto se verá disperso por la presencia de los candidatos independientes, pero será mejor que suceda eso a ver millones de boletas nulas en las próximas elecciones, sin que los ciudadanos muestren sus preferencias electorales.

 

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